PMI / ISM Manufacturing / ISM Services
ES: PMI / ISM PT: PMI / Índice de Gerentes de Compras
Los índices de gestores de compras son los indicadores adelantados más fiables: encuestas a responsables de compras sobre pedidos, producción, empleo, precios e inventarios. El umbral de 50 separa la expansión de la contracción, y se publican el primer día hábil del mes.
¿Qué son los índices de gestores de compras?
Los índices de gestores de compras son encuestas mensuales a los responsables de compras de las empresas sobre las condiciones de negocio.
En Estados Unidos hay dos proveedores principales. El instituto de gestión de suministros publica el índice manufacturero el primer día hábil del mes y el de servicios el tercero; es el más grande y el más seguido. Y una agencia global de datos financieros publica una versión preliminar a mitad de mes y una definitiva a principios del siguiente, con alcance internacional y por tanto más comparable entre países.
Ambas encuestas preguntan por cinco componentes clave. Los nuevos pedidos, que reflejan la demanda de los clientes y anticipan la producción futura. La producción, que mide la actividad actual. El empleo, que indica si se está contratando o despidiendo. Los plazos de entrega de los proveedores, que se alargan cuando la demanda aprieta y se acortan cuando afloja. Y los inventarios, que revelan si las empresas acumulan o liquidan existencias.
La lectura es difusa: cada respuesta se codifica como mejor, igual o peor, y el índice resultante se sitúa entre 0 y 100. El umbral de 50 separa la expansión de la contracción: por encima, la mayoría de las empresas reporta mejora; por debajo, deterioro.
La distancia respecto a 50 mide la intensidad: por encima de 55 indica expansión fuerte, y por debajo de 45, contracción severa.
Por qué son indicadores adelantados
Se consideran de los mejores indicadores adelantados por cuatro razones.
Su rapidez: se publican al inicio del mes siguiente. El índice manufacturero sale el primer día hábil, normalmente antes que el dato de empleo, lo que lo convierte en el primer dato macroeconómico relevante del nuevo periodo.
Su procedencia directa del negocio: los responsables de compras tienen visibilidad sobre la cartera futura. Los pedidos entrantes anticipan la producción, el empleo y los ingresos de los próximos uno a tres meses.
Su amplitud: el índice de servicios cubre alrededor del 90% de la economía estadounidense, y el manufacturero funciona como aproximación del comercio internacional.
Y su simplicidad: un solo número con un umbral claro permite una lectura inmediata sin necesidad de interpretación estadística.
La regla histórica más citada es que un índice manufacturero por debajo de 50 durante más de seis meses ha precedido a las recesiones. Con dos excepciones notables: los periodos 2015-2016 y 2022-2024, cuando el sector industrial se contrajo de forma prolongada mientras los servicios sostenían la economía, lo que rompió la señal clásica.
Esa divergencia entre industria y servicios es precisamente uno de los rasgos más característicos del ciclo reciente, y obliga a mirar los dos índices juntos en lugar de fijarse solo en el manufacturero.
Componentes e interpretación
Analizar los componentes individuales aporta una lectura mucho más rica que el titular.
Los nuevos pedidos son el componente más adelantado. Por encima de 55 indican demanda fuerte y aceleración de la producción; por debajo de 45, demanda colapsando y contracción inminente. Es históricamente el mejor indicador aislado de la actividad futura.
La producción mide la actividad actual y va uno o dos meses por detrás de los pedidos. Refleja las condiciones presentes más que las futuras.
El empleo indica contratación por encima de 50 y despidos por debajo. Es un indicador adelantado del dato oficial de empleo del sector.
Los plazos de entrega tienen una lectura contraintuitiva: cuando se alargan, el índice sube, porque señala que la demanda supera a la capacidad. Durante las disrupciones de suministro de 2021 este componente se disparó, inflando artificialmente el índice general.
Los inventarios completan el cuadro: su acumulación con pedidos a la baja es una señal de alarma clásica, porque anticipa recortes de producción.
Y hay un componente adicional muy vigilado: los precios pagados, que funcionan como indicador adelantado de la inflación. El banco central lo sigue de cerca, porque los costes que afrontan los productores acaban trasladándose al consumidor con unos meses de retraso.
La lectura conjunta más útil es la relación entre nuevos pedidos e inventarios: pedidos por encima de inventarios anticipa aceleración; lo contrario, desaceleración.
Impacto en los mercados
Sus publicaciones son eventos que mueven el mercado de forma consistente. El índice manufacturero se publica el primer día hábil del mes a las diez de la mañana hora de Nueva York.
Un dato por encima del consenso es inicialmente alcista para la bolsa por señalar una economía fuerte, bajista para los bonos porque implica tipos más altos, y positivo para el dólar. Pero la lectura tiene matices: por encima de 55 con el componente de precios también elevado, despierta preocupación por un banco central más restrictivo.
Un dato por debajo del consenso es inicialmente bajista para la bolsa, alcista para los bonos y negativo para el dólar. Pero por debajo de 45 o 46 el mercado empieza a descontar recesión y caen todos los activos de riesgo a la vez.
Un dato en línea produce poca reacción.
En cuanto a magnitudes, en el rango habitual entre 50 y 52 el índice principal se mueve entre un 0,2% y un 0,5%, el fondo de deuda pública larga entre un 0,3% y un 0,5%, y el índice del dólar entre 20 y 30 puntos básicos. Las sorpresas grandes —más de un punto por encima o por debajo— duplican esos movimientos, y las lecturas cercanas al umbral de recesión los multiplican.
El índice de servicios, publicado el tercer día hábil, es en realidad más relevante por cubrir alrededor del 90% de la economía, aunque recibe menos atención mediática que el manufacturero.
También conviene seguir las versiones internacionales: el índice oficial chino, publicado el primer día del mes, tiene un impacto global importante sobre materias primas y mercados emergentes; y los europeos mueven al euro y a la renta variable del continente.
Operar estas publicaciones
Operarlas exige un enfoque distinto al de los datos de empleo o de precios.
La dinámica del día es reconocible: a las diez llega la publicación, con dos o tres minutos caóticos; entre las diez y las diez y cuarto se forma la reacción inicial; hasta las once se produce el ajuste de posiciones más amplio, con volatilidad por encima de la media; y el resto de la sesión transcurre con normalidad pero con el posicionamiento ya informado por el dato.
Hay tres estrategias principales.
Las apuestas direccionales: si hay convicción sobre la dirección del índice —basada en la versión preliminar, en las encuestas manufactureras regionales o en los precios de producción—, tomar posición. Es más sencillo que con el dato de empleo, porque se trata de un único factor.
La rotación sectorial, que es el uso más común: con un índice fuerte, largos en industria, materiales y financieros; con uno débil, largos en consumo básico, utilities y salud. El ajuste se hace semana a semana conforme llegan los datos.
Y las apuestas relativas entre bonos y bolsa: un dato débil favorece a la renta fija frente a la variable, y uno fuerte lo contrario.
Las advertencias son dos. La primera es no operar en los primeros minutos, cuando la liquidez es escasa y la dirección caótica. La segunda es no leer un solo mes de forma aislada: estos índices son ruidosos, y lo que informa es la tendencia de tres meses, no la lectura puntual.
Y una observación sobre el ciclo reciente: la divergencia sostenida entre un sector manufacturero en contracción y unos servicios en expansión rompió la señal clásica de recesión, lo que obliga a ponderar ambos índices en lugar de fijarse solo en el titular más seguido.
Los distintos índices y cuándo se publican
Hay varias publicaciones a lo largo del mes; conviene seguirlas todas.
| Índice | Publicación | Alcance | Prioridad |
|---|---|---|---|
| Primer día hábil, 10:00 hora de Nueva York | Solo industria estadounidense | Alta: adelantado y de publicación temprana | |
| Tercer día hábil, 10:00 | Sector no manufacturero | Máxima: cubre el 90% de la economía | |
| Hacia el día 23 del mes | Global, como anticipo | Media: valor de adelanto | |
| Tercer jueves y otras fechas | Industria por regiones | Media: anticipan el dato nacional | |
| Primer día del mes | China | Alta a escala global: materias primas y emergentes | |
| Principios de mes | Europa | Media: euro y renta variable europea |
Frequently Asked Questions
¿Por qué el umbral es 50 y no otro número?
Por construcción, si exactamente la mitad de las empresas mejora y la otra mitad empeora, el índice queda en 50. Por encima, la mayoría mejora; por debajo, la mayoría empeora.
Es importante entender que no mide la magnitud del cambio sino su amplitud: un 55 no significa que la economía crezca un 5%, sino que la mejora está ampliamente extendida entre las empresas encuestadas.
Por eso la distancia respecto a 50 informa sobre lo generalizado del movimiento, y las variaciones mes a mes sobre su aceleración o desaceleración.
¿Cuál es más importante, el manufacturero o el de servicios?
Sin embargo, el manufacturero recibe más atención por tres razones: se publica antes, tiene una serie histórica mucho más larga y funciona como aproximación del comercio internacional y del ciclo global de inventarios, que son más cíclicos que los servicios.
La práctica correcta es seguir los dos. La divergencia entre ambos es en sí misma una señal: una industria en contracción con servicios en expansión describe una economía que se sostiene sobre el consumo interno, mientras que una debilidad simultánea es una advertencia mucho más seria.
Esa divergencia sostenida es precisamente lo que rompió la señal clásica de recesión durante el ciclo reciente.
¿Qué componente conviene mirar primero?
Por encima de 55 indica demanda fuerte y aceleración; por debajo de 45, demanda colapsando.
El segundo en importancia es la relación entre nuevos pedidos e inventarios: si los pedidos superan a los inventarios, viene aceleración; si los inventarios superan a los pedidos, viene desaceleración porque habrá que recortar producción.
Y el tercero, los precios pagados, como anticipo de la inflación.
Una advertencia sobre los plazos de entrega: su lectura es contraintuitiva, porque el índice sube cuando los plazos se alargan. Durante las disrupciones de suministro de 2021 ese componente infló artificialmente el índice general sin que la demanda fuera realmente tan fuerte.
¿Sigue funcionando la regla de la recesión?
La explicación es la divergencia estructural: la industria se contrajo de forma prolongada mientras los servicios sostenían la economía. Como la industria representa hoy en torno al 10% del producto frente a proporciones mucho mayores en el pasado, su contracción ya no arrastra necesariamente al conjunto.
La adaptación práctica es doble: ponderar el índice de servicios al menos igual que el manufacturero, y exigir que ambos estén por debajo de 50 antes de dar por buena la señal de recesión.
La regla no está muerta, pero necesita esa corrección para seguir siendo útil.
¿Cómo se opera esta publicación?
La apuesta direccional, si hay convicción basada en la versión preliminar del índice, en las encuestas regionales o en los precios de producción. Es más sencillo que operar el dato de empleo porque se trata de un único factor.
La rotación sectorial, que es el uso más frecuente: con un dato fuerte, calls sobre industria, materiales y financieros; con uno débil, sobre consumo básico, utilities y salud. El ajuste se hace de forma continua conforme llegan los datos.
Y las apuestas relativas entre renta fija y variable: un dato débil favorece a los bonos y uno fuerte a la bolsa.
Dos advertencias. No operar en los primeros minutos, cuando la liquidez es escasa y la dirección caótica. Y no leer un mes de forma aislada: la serie es ruidosa, y lo que informa es la tendencia de tres meses.
La volatilidad implícita sube menos antes de estas publicaciones que ante los datos de empleo o de precios, así que las estrategias de compra de volatilidad rara vez compensan aquí.