Cómo Operar Futuros
EN: How to Trade Futures PT: Como Operar Futuros
La mecánica práctica: qué contrato elegir, cómo funcionan las garantías, cuándo hay que rolar y qué errores concretos vacían cuentas de futuros.
Antes de la primera orden: entender el contrato
Cada contrato de futuros tiene una ficha técnica que hay que leer entera antes de operarlo, y cuatro datos son imprescindibles. El multiplicador, que convierte puntos en dinero: 50 en el E-mini S&P, 5 en el micro, 1.000 barriles en el crudo, 100 onzas en el oro. El valor del tick, la variación mínima traducida a dólares. El horario, que en los contratos principales es casi continuo de domingo a viernes. Y el método de liquidación: entrega física o liquidación en efectivo. Con esos cuatro datos se puede calcular el nocional, dimensionar la posición y saber si existe riesgo de acabar en un proceso de entrega.
Cómo funcionan las garantías
Los futuros no se compran: se abren depositando una garantía inicial, que no es un pago sino un aval que sigue siendo tuyo. Existe además una garantía de mantenimiento, inferior, que es el mínimo que debe permanecer en la cuenta; si el saldo cae por debajo, se produce una llamada de margen que exige reponer de inmediato o la posición se liquida. La particularidad clave es la valoración diaria a mercado: cada cierre de sesión, el resultado del día se abona o se carga en efectivo en tu cuenta. Una pérdida latente en futuros no es latente: ya ha salido. Muchos brókers ofrecen además garantías intradía reducidas, y esa facilidad es precisamente la que más tienta a operar tamaños excesivos.
Elegir contrato y vencimiento
Dos decisiones. La primera es el tamaño: los contratos micro tienen una décima parte del nocional de los estándar y permiten dimensionar con precisión en cuentas modestas; empezar por ellos es lo razonable con independencia del capital disponible. La segunda es el mes: la liquidez se concentra abrumadoramente en el contrato activo, normalmente el vencimiento más cercano, y los meses lejanos pueden tener horquillas inaceptables. Conviene además conocer el ciclo de vencimientos de cada producto —trimestral en índices, mensual en energía— y el calendario de rotación, porque operar el contrato equivocado significa operar un mercado sin contrapartida.
Rolar: el coste que hay que anticipar
Los futuros vencen, así que mantener exposición exige rolar: cerrar el contrato próximo a expirar y abrir el siguiente. El coste de esa operación depende de la forma de la curva. En contango —el vencimiento lejano más caro— rolar una posición larga cuesta dinero en cada rotación, y ese roll yield negativo acumulado puede ser sustancial en materias primas. En backwardation ocurre lo contrario y rolar largos aporta rendimiento. La rotación conviene hacerla unos días antes del vencimiento, cuando la liquidez ya se ha desplazado al contrato siguiente pero el actual todavía negocia con normalidad; muchas plataformas ofrecen órdenes de spread de calendario que ejecutan ambas patas a la vez con menos deslizamiento.
Los errores que vacían cuentas
Cuatro, y son siempre los mismos. Dimensionar por margen: que quepan cuatro contratos no significa que cuatro sean razonables; el cálculo debe partir del nocional. Ignorar el riesgo de hueco: aunque el mercado negocie casi continuamente, hay pausas y hay movimientos violentos en horarios de baja liquidez donde un stop puede ejecutarse muy lejos del nivel fijado. Operar contratos ilíquidos: meses lejanos o productos secundarios donde entrar es fácil y salir no. Y olvidar el vencimiento: dejar correr una posición en un contrato con entrega física hasta el primer día de aviso puede generar comisiones elevadas o complicaciones reales, y la responsabilidad de cerrar o rolar a tiempo es siempre del operador.