Spreads de Débito
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Estructuras que se pagan por adelantado para apostar a una dirección con riesgo definido: cuándo compensan, cuánto tienen que acertar y por qué el tiempo juega en contra.
Qué es un spread de débito
Un spread de débito es cualquier estructura en la que la prima que pagas por las patas compradas supera a la que cobras por las vendidas, de modo que el dinero sale de tu cuenta al abrir. Los dos casos canónicos son el bull call spread —compras la call de strike bajo, vendes la de strike alto— y el bear put spread —compras el put de strike alto, vendes el de strike bajo—. En ambos, la opción comprada expresa la tesis direccional y la vendida abarata la entrada a cambio de renunciar al potencial más allá de su strike. El débito pagado es, desde el primer segundo, tu pérdida máxima posible: no hay escenario que pueda costarte más.
La matemática de la operación
Toda la estructura queda determinada por dos números: la anchura entre strikes y el débito. La ganancia máxima es la anchura menos el débito, y se alcanza si el subyacente termina más allá del strike vendido. La pérdida máxima es el débito, y se materializa si termina por debajo del comprado en un bull call spread. El punto de equilibrio es el strike comprado más el débito en una estructura alcista, o el strike comprado menos el débito en una bajista. Un ejemplo concreto: con la acción a 100, compras la call 100 por 4,20 y vendes la 110 por 1,70, pagando un débito de 2,50 por un spread de 10 de ancho. Riesgo 250 dólares, ganancia máxima 750, punto de equilibrio 102,50. La relación riesgo-beneficio es de 1 a 3, pero para cobrarla completa la acción tiene que subir un 10%.
El tiempo trabaja en tu contra
Un spread de débito tiene theta negativa: cada día que pasa sin que el subyacente se mueva le resta valor a la posición. Esto es lo contrario de lo que ocurre en las estructuras de crédito y tiene una consecuencia práctica que se subestima constantemente: acertar la dirección no basta, hay que acertarla a tiempo. Un movimiento del 8% que llega la semana siguiente al vencimiento es idéntico, en resultado, a no haber tenido razón nunca. La theta negativa es además mayor cuanto más cerca del dinero esté la pata comprada, así que las estructuras que parecen más atractivas por probabilidad son las que más sangran cuando el mercado se queda quieto. La contrapartida es que el spread es también vega positivo: si la volatilidad implícita se expande, la posición gana aunque el precio no se mueva.
Cuándo tiene sentido y cuándo no
Un spread de débito compensa cuando se cumplen tres condiciones a la vez. Primera, IV Rank bajo —por debajo de 25-30—, porque estás comprando prima y quieres pagarla barata; comprar débito con la volatilidad inflada es la receta del "acerté y perdí" tras el colapso de la IV. Segunda, una tesis con calendario: no basta con creer que subirá, hay que tener un motivo para que suba antes de una fecha. Tercera, un catalizador identificable o una tendencia establecida que dé sentido a ese calendario. Por el contrario, no tiene sentido cuando la volatilidad está cara, cuando la tesis es de plazo indefinido —ahí conviene más una estructura de crédito o directamente acciones— o cuando el movimiento necesario para llegar al punto de equilibrio excede el movimiento esperado que el propio mercado descuenta.
Gestión: cuándo salir
La gestión de los débitos es menos automática que la de los créditos porque la ganancia se acumula al final. Tres pautas habituales. Primera, tomar beneficios en torno al 50-75% de la ganancia máxima en lugar de esperar al vencimiento: el último tramo requiere que el subyacente se quede quieto por encima del strike vendido durante días, y ese tiempo tiene un coste de oportunidad y un riesgo de reversión. Segunda, fijar una pérdida máxima de gestión —muchos usan el 50% del débito— en lugar de dejar correr hasta cero: aunque la pérdida esté acotada, recuperar capital antes de que llegue a cero mejora el compuesto. Tercera, vigilar el punto de equilibrio contra el movimiento esperado: si a mitad de vida el subyacente necesita más de una desviación estándar para alcanzarlo en el tiempo restante, la operación ya no tiene la probabilidad con la que entraste.